San Juan de Ávila será proclamado Doctor de la Iglesia.

El próximo 7 de octubre Benedicto XVI proclamará al patrón del clero español San Juan de Ávila, como Doctor de la Iglesia Universal. Será en la Plaza de San Pedro de El Vaticano, a las 10 horas, en la Eucaristía de inauguración del Sínodo de los Obispos sobre “La nueva evangelización para la transmisión de la fe”.

El punto decisivo para que un santo sea proclamado Doctor de la Iglesia es que la suya haya sido doctrina eminente. Que haya gozado de un particular carisma de sabiduría, dado por el Espíritu Santo para el bien de la Iglesia. Un Maestro, un Doctor de la Iglesia es, pues, quien ha estudiado y contemplado con singular clarividencia los misterios más profundos de la fe y es capaz de exponerlos a los fieles de modo que les sirvan de guía en su formación y en su vida espiritual.

San Juan de Ávila fue amigo, compañero y maestro de santos, algunos de ellos ya proclamados Doctores de la Iglesia. Fue muy estimado y reconocido por San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola, San Juan de Dios, San Francisco de Borja… y por Fray Luis de Granada, su primer biógrafo. ¿Y qué maestro espiritual, de entonces y posterior, no se ha acercado a sus escritos: Sermones, Tratado sobre el Amor de Dios o su conocida obra, Audi, filia?

Nos unimos a las palabras del Cardenal Darío Castrillón de Hoyos en su discurso sobre San Juan de Ávila, maestro y ejemplo sacerdotal para los presbíteros del tercer milenio, pronunciadas con ocasión del Congreso Internacional «El Maestro de Ávila», celebrado en Madrid en noviembre de 2000:

«Se percibe en el ambiente un deseo, una petición que los sacerdotes españoles, juntamente con sus Obispos, quieren elevar al Santo Padre: que San Juan de Ávila sea declarado Doctor de la Iglesia. Todos los aquí reunidos y el incesante clamor del clero secular español, quieren ser la demostración patente de la fuerza del deseo con que se quiere presentar al Santo Padre la petición. Mi presencia ante ustedes no es más que mi personal contribución a este anhelo que, poniendo todo en las manos de Dios, esperamos –y espero— sea muy pronto una realidad».

Os dejamos el enlace de la breve instrucción que ha elaborado la Conferencia Episcopal con motivo de su doctorado, titulada «San Juan de Ávila, un Doctor para la nueva evangelización»

«La cruz y el sufrimiento, camino de santidad». Fiesta de la exaltación de la Sta. Cruz.

El signo de la cruz expresa sufrimiento, dolor y muerte. ¿Por qué entonces se ha convertido para nosotros en signo de salvación, de gloria, incluso hasta de alegría? Es el misterio de la cruz que es el misterio del amor de Dios. La Cruz es el árbol por el que se nos ha devuelto la vida: en ella, con la muerte de Cristo, se han pagado nuestros pecados, se nos ha abierto el camino de la vida eterna, el camino para ser santos. Por eso la cruz y el sufrimiento son para nosotros camino de santidad, de configuración con Jesucristo, y por lo tanto de sentido de la vida y alegría, porque el hombre sólo puede ser feliz en la medida en la que se configura con la voluntad del Padre, en la medida en la que está en camino hacia la santidad a que Dios le llama.

Esta teoría nos puede parecer correcta y afirmamos profesarla como parte de nuestra fe. Ahora bien, cuando en la vida personal la voluntad del Dios pasa por la cruz y el sufrimiento, por la enfermedad, la precariedad económica, o simplemente humillaciones que recibimos al ver frustrados nuestros planes… se nos hace cuesta arriba, y frecuentemente renegamos del plan de Dios que en ese momento pasa por la cruz. Esto se debe a que contemplamos los acontecimientos de nuestra vida con mentalidad mundana, la cual nos enseña que el sufrimiento es malo, que hay que huir de él y si no se puede evitar es preferible esconderlo: de ahí el apartar la vista de los que sufren, de los pobres, los enfermos terminales, los ancianos que se marginan de las familias…

Pero ¿hemos pensado que puede que nos convenga la situación de sufrimiento por la que atravesamos? El santo Job, ante la insistencia de su mujer a que renegara de Dios por los males que sufría dice: “si aceptamos de Dios los bienes, ¿por qué no vamos a aceptar también los males?”. Y, ¿por qué causa habríamos de aceptarlos? A esta pregunta nos puede responder la Madre Teresa de Calcuta: “Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él”. Esta postura es la que mira los acontecimientos de la vida con los ojos de la fe, que ve en el sufrimiento a Dios que por amor mendiga nuestra atención para lograr nuestra conversión y santidad.

Nos hace falta la cruz para darnos cuenta de lo necesitados que estamos de Dios y no caer en el error de la autosuficiencia. Quizás necesitemos esa situación para percatarnos de la necesidad de “desasirnos” de las cosas del mundo como decía Santa Teresa de Jesús, del dinero, los afectos, modas… y así como Abraham poder dejar nuestra tierra, nuestros criterios y proyectos, para entrar en el proyecto de amor que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros para hacernos santos y dichosos en medio de nuestras circunstancias particulares.

El mismo Cristo dice: “el que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz de cada día y me siga” (Mt 16,24). Negarse a sí mismo es el desasimiento de Sta. Teresa que hemos de llevarlo a las cosas pequeñas de cada día: dejar lo mejor y lo primero para los demás y lo último para mí, sonreír y ser pacientes con el que nos es molesto… En esto también se manifiesta la cruz porque nos cuesta, pero también así en nuestra vida ordinaria, en el trabajo, el estudio, el hogar y la familia, se encuentra nuestra santificación.

Hermanos hemos de cargar sin miedo nuestra cruz de cada día, besar de corazón la Cruz. No ganamos nada con huir porque por mucho que corramos ella nos sigue y aplasta. Pero si la llevamos siguiendo a Jesús, descubrimos que Él nos ayuda a llevarla. Cristo es nuestro Cirineo. Y esto nos debe de recordar que estamos llamados a cargar con la cruz del prójimo, y descubriremos una maravillosa forma de olvidarnos de la nuestra.

La Cruz de Cristo es la que abre a los hombres las puertas del Paraíso, y el Cirineo, aunque sin pretenderlo, le ha ayudado a Jesús a abrir esas puertas. Por eso llevar nuestra cruz siguiendo a Cristo no es en vano, sino que uniéndonos a Él y ofreciendo nuestros sufrimientos, ayudamos también nosotros a Jesús a abrir las puertas del cielo para muchos de nuestros hermanos. Esos son los frutos del sufrimiento del cristiano, del que carga con su cruz y sigue a su Maestro: frutos de vida eterna, para sí y para los demás. Porque el que está en camino hacia la santidad  arrastra a otros tras de sí.

Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz y de la Virgen de los Dolores, 14 y 15 de septiembre.

La liturgia de la Iglesia celebra la fiesta de la exaltación de la Cruz el día 14 de septiembre. Así mismo al día siguiente, es decir, el día 15 celebra la memoria de la Virgen de los Doloros.

En la Basílica de la Purísima no pueden pasar inadvertidas estas dos fiestas.

Con este fin el próximo viernes 14 de septiembre, se celebrará a las 20:00 h. una solemne Eucaristía en la que participará la Cofradía del Stmo. Cristo de la Agonía y Vera Cruz, cuya imagen del titular preside el Altar Mayor de la Basílica, y que presisamente en ese día estrenará nuevo emplazamiento al ser colocado en el nuevo pedestal que le sirve de base en el presbiterio, quedando así alzado a mayor altura.

Y el sábado 15 de septiembre, a las 12:30 del mediodía se celebrará la Eucaristía en la Iglesia del Hospitalico cuya titular es la Virgen de los Dolores.

El mismo día 15, en la misa dominical de las 8  de la tarde de la Basílica de la Purísima celebraremos también a la Stma. Virgen de las Angustias, cuya cofradía estará presente. La Eucaristía será cantada por la Camapana de Auroros de Yecla, quienes al finalizar la celebración acudirán en compañía de cuantos fieles deseen a la Capilla de la Virgen de las Angustias para cantar los siete Dolores de la Virgen y la Salve.

 

Retomamos la adoración eucarística de los jueves.

Después del parón del veranos, este jueves retomamos la adoración del Santísimo.

El jueves es el día en el que recordamos la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio. Con este motivo en la Capilla de la Comunión de la Basílica de la Purísima, todos los jueves de 6 a 8 de la tarde tiene lugar la exposición del Santísimo Sacramento para la adoración.

A las 6 de la tarde comienza la adoración con el rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia, y a continuación se deja espacio para la oración y reflexión personal hasta las siete y media de la tarde, momento en el que se inicia el rezo del Santo Rosario.

Poco antes de las ocho se procede a la bendición y reserva, para dar comienzo a la celebración de la Santa Misa.

La oración es el pulmón que da oxígeno a toda acción pastoral de la Iglesia, por eso animamos a todos los lectores a participar en algún momento de la tarde en esta adoración eucarística.

No hemos de olvidar que los jueves es el día de oración por la fidelidad y santidad de los sacerdotes y seminaristas, y por el aumento de las vocaciones al sacerdocio.

Testimonios de la peregrinación de Jóvenes Granada-Sevilla 2012.

Como bien anunciamos al publicar las fotos de la peregrinación de jóvenes de la Parroquia a Granada y Sevilla, ofrecemos dos testimonios de participantes en la misma.

El primero es de Jesús Tomás Polo, joven de 14 años, estudiante de 3º de ESO y que en el presente curso iniciará el segundo año de preparación para la confirmación:

El pasado miércoles 15 de agosto, comenzamos nuestra peregrinación en la Basílica de la Purísima de Yecla. Tengo que decir que me iba con un poco de miedo, porque no conocía a casi nadie, y pensaba con quién me sentaría a comer o con quién me iría en los tiempos libres. Pero todos mis miedos e inseguridades cambiaron después de ver la forma de ser de cada persona, de tomar contacto con cada uno de ellos. En el convento de las monjas Clarisas de Lorca escuchamos varios testimonios.

Al llegar a Granada nos recibieron los Agustinos de Monachil donde comimos, y luego fuimos a visitar diversos lugares: la Catedral, la Alhambra…. Pero puedo decir que me encontré verdaderamente con Dios en la Parroquia de la Inmaculada donde se encuentran los restos del beato Fray Leopoldo. En la iglesia de la Virgen de las Angustias me gustaron mucho los siete Dolores de la Virgen pintados en el camarín de la Virgen.

En Sevilla visitamos una parte de la Catedral y la Basílica de la Macarena donde tuvimos una vigilia de oración ante el Santísimo. Después de visitar la Macarena llegó a mi corazón la Eucaristía Neocatecumenal en la Parroquia de San Gonzalo, porque nunca había estado en ninguna celebración como esa. Ver a tanta gente viviendo su fe y alegres, me impresionó mucho. Me ha servido de mucho esta peregrinación y al final puedo decir que he llegado a la cima de la montaña, o que por lo menos estoy más cerca de ella, del encuentro con el Señor.

Peregrino Jesús Tomás.

El otro testimonio que ofrecemos, es de uno de los matrimonios que se han puesto al servicio de los jóvenes en la organización y desarrollo de la peregrinación: David Palao y Mª José Muñoz.

Es difícil explicar con palabras lo vivido en una peregrinación, lo primero, cuando Asensio nos propuso irnos a la peregrinación,  piensas que es un poco lioso el tener que dejarte a los hijos y dedicar parte de tus vacaciones, para irte a ponerte al servicio de los demás, esto es lo contrario a lo que se entiende por unas vacaciones, pero al final decidimos ponernos al servicio de lo que nos pedía en ese momento la Iglesia, porque el que quiere ser cristiano, ya no vive para si, sino que con ayuda de Dios, tiene que ponerse al servicio de los demás.

Hemos podido ver en esta peregrinación, algo desconocido para la juventud, no ha sido un viaje de placer, ha sido mejor, ha sido una experiencia del poder del Espíritu Santo  sobre unos jóvenes, que se les ha visto pasar calor, sed y sobre todo andar, pero lo más curioso de todo era que los veías siempre alegres, y eso nos daba fuerzas a los dos para no renegar, pues pegarte en granada y en Sevilla los paseos que nos pegábamos a las horas centrales del día a 45º a la sombra, eso no lo hacían ni los japoneses.

Dice la palabra de Dios, “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo pero si muere, da mucho fruto”, es lo que hemos podido ver y experimentar, que el dar la vida por los demás tiene su fruto. Estos jóvenes han sido una compañía muy gratificante, no los hemos visto renegar de ninguna Eucaristía, de ningún celebración laudes, todo lo contrario, los veías alegres y lo mejor de todo ellos mismos se ponían al servicio del más débil del grupo y nadie se ha sentido solo ni apartado en ningún momento.

El momento que más nos ha marcado en esta peregrinación fue la Vigilia de oración ante el Santísimo en la Basílica de la Macarena de Sevilla. El estar con Jesús y su Madre en ese rato de oración, sentirte amado por Jesucristo en tus pecados, y poder descansar sabiendo que él ha dado la vida por nosotros es el mayor regalo, te da una paz que no te la da el mundo. Es poder experimentar la vida eterna aquí, sabiendo que el sufrimiento tiene un sentido y que el Señor está en el Sagrario esperándote para consolarte y cargar con todos tus pecados.

 Por último os animamos a todos los jóvenes, a que os apuntéis el año que viene a la peregrinación de la parroquia, como nos decía el Beato Juan Pablo II en Madrid el año 2003, “es posible ser moderno y profundamente fiel a Jesucristo”.

Peregrinos David y María José.

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Ofrenda a la Purísima de los equipos de Fútbol Base de Yecla.

El sábado 8 de septiembre, precisamente festividad de la Natividad de la Virgen María, más de cien niños y jóvenes de los equipos de Fútbol Base de Yecla subieron hasta el Santuario de la Patrona para encomendar la temporada a la Virgen y ofrecerle un centro de flores.

En el Santuario se realizó la presentación de cada equipo: los alevines, los dos equipos infantiles, los dos juveniles, y los dos de cadetes.

Se proclamó un pasaje de la primera carta a los Corintios (1Co 9, 24ss) en el que San Pablo pone en comparación las carreras o deportes con la vida de fe: «Sabéis que, en una carrera, todos corren pero solamente uno recibe el premio. Pues bien, corred de tal modo que recibáis el premio. Los que se entrenan para competir en un deporte evitan todo lo que pueda dañarles. Y lo hacen por alcanzar como premio una corona de hojas de laurel, que en seguida se marchita. Nosotros, en cambio, luchamos por recibir un premio que no se marchita.» 

A continuación los asistentes rezaron la Salve, ofrecieron sus flores a la Virgen, cantaron el himno y para finalizar todos pasaron por el camarín de la Patrona a besar su manto y pedirle su protección.

Romería de la Virgen de Fátima en la Boquera del Carche.

Son muchas las fiestas populares que a lo largo del verano se celebran en distintos lugares del campo yeclano.

La última de ellas tuvo lugar el pasado sábado 1 de septiembre en honor de la Virgen de Fátima, en los parajes de la Boquera del Carche, Casa Mora y Gamelleja.

Más de un centenar de personas participaron en la Eucaristía celebrada ante la imagen y cantada por la rondalla del grupo folclórico Arabí. Al finalizar la Santa Misa, los «romeros 2012», que han sido los encargados de preparar la fiesta de este año, obsequiaron a los asistentes con una merienda, antes de partir en romería con la imagen de la Virgen deteniéndose en todas las casas de estos tres parajes.

La fiesta de la Natividad de María

A pesar de haber perdido rango litúrgico entre las festividades de la Virgen que jalonan el año, la festividad del 8 de septiembre es celebrada por el pueblo cristiano con notable aprecio. Es la fiesta del Nacimiento de la Virgen María invocada en ese día con multitud de advocaciones: Ntra. Sra. de Guadalupe en Extremadura, de Covadonga en Asturias, de las Virtudes en Villena, de Gracia en Caudete, de la Victoria en Málaga, de las Huertas en Lorca, del Pino en Gran Canaria, de Regla en Chipiona, de Los Llanos en Albacete, de Nuria en Urgel, del Coro en San Sebastian…

Esta fecha del calendario es la que marca la gran fiesta yeclana en honor de la Virgen el 8 de Diciembre, su Inmaculada Concepción, justo nueve meses antes.

La liturgia canta en este día: “Tu nacimiento llenó de alegría al mundo entero”. Y es verdad, la humanidad representada en San Joaquín y Santa Ana saltan de gozo al tener en sus manos y poder abrazar y besar a esta Niña Inmaculada que es la esperanza de la salvación para todos los hombres.

Cualquier hijo que viene a este mundo es un motivo de esperanza para sus padres y para todos aquellos en los que influye su presencia. La Virgen María es esperanza para todos los hombres porque gracias a ella se hará presente en este mundo el Salvador de todos los hombres.

Acudimos todos espiritualmente al hogar de San Joaquín y Santa Ana para ver por vez primera el rostro precioso de la que va a ser la Madre del Señor y Madre nuestra, para ver su sonrisa y sus hoyuelos, para ver sus dulces manos y sus tiernos pies, para oler la fragancia de su cuerpo precioso y deleitarnos con su preciosa mirada. Podemos coger en nuestros brazos a la Virgen recién nacida, hija de la raza humana, que nos cogerá después a nosotros en los suyos cuando la raza humana sea santificada por la Sangre Preciosa del Redentor.

Nadie queda excluido del gozo de este día: los santos porque ven a la persona más santa redimida, los pecadores porque ven la seguridad del perdón de los pecados en la que ha sido librada del Pecado original, los tristes porque ven el pañuelo que seca sus lágrimas y les trae la alegría, los desilusionados porque ven cumplida la ilusión de la Humanidad: una vida plena en justicia y en verdad, los vivos porque ven el Sagrario de la Vida Eterna, los muertos porque reciben la promesa de la inmortalidad, los creyentes porque son confirmados en la fe, los incrédulos porque aprenden el camino de la fe… Todos podemos llenarnos de gozo al mirar por vez primera a la Virgen Bendita y saborear su primera mirada sobre nosotros.

El Nacimiento de la Virgen nos hace mirar con ojos limpios el nacimiento de cada unos de los niños que vienen a este mundo. Su existencia será de menor trascendencia que la de María, sí, pero siempre tendrá trascendencia, y la trascendencia es lo que nos hace vivir y esperar, esforzarnos y luchar.

Vivimos en un mundo sin trascendencia en muchos aspectos y por eso nuestro mundo no es dichoso. Si no hay trascendencia no hay futuro y si no hay futuro todo se envejece y decrepita. Pidamos en este día al Señor por medio de su Madre la Virgen que llene nuestro corazón de alegría verdadera, de esperanza y de trascendencia por medio de la fe. Pidámosle que siempre seamos defensores de la vida, que siempre podamos mirar el futuro con ilusión, que nunca se abata nuestra esperanza. Miremos a María y dejémonos coger por su mano.

José Antonio Abellán.

Párroco de la Basílica de la Purísima.

5 de septiembre: Beata Madre Teresa de Calcuta.

El 5 de septiembre recuerda la Iglesia a la Beata Madre Teresa de Calcuta, con este motivo, quisieramos recordar las palabras que otro beato, Juan Pablo II, pronunció en la homilía de la beatificación de Madre Teresa el domingo 19 de octubre de 2003. También sugerimos un vídeo donde la propia Madre Teresa nos habla.

HOMILÍA DE JUAN PABLO II EN LA BEATIFICACIÓN

«El que quiera ser el primero, sea esclavo de todos» (Mc 10, 44). Estas palabras de Jesús a sus discípulos, que acaban de resonar en esta plaza, indican cuál es el camino que conduce a la «grandeza» evangélica. Es el camino que Cristo mismo recorrió hasta la cruz; un itinerario de amor y de servicio, que invierte toda lógica humana. ¡Ser siervo de todos!
Por esta lógica se dejó guiar la madre Teresa de Calcuta, fundadora de los Misioneros y de las Misioneras de la Caridad, a quien hoy tengo la alegría de inscribir en el catálogo de los beatos. Estoy personalmente agradecido a esta valiente mujer, que siempre he sentido junto a mí. Icono del buen samaritano, iba por doquier para servir a Cristo en los más pobres de entre los pobres. Ni siquiera los conflictos y las guerras lograban detenerla. De vez en cuando, venía a hablarme de sus experiencias al servicio de los valores evangélicos. Recuerdo, por ejemplo, sus intervenciones en favor de la vida y en contra del aborto, también cuando le fue conferido el premio Nobel de la paz (Oslo, 10 de diciembre de 1979). Solía decir: «Si oís que una mujer no quiere tener a su hijo y desea abortar, tratad de convencerla de que me traiga a ese niño. Yo lo amaré, viendo en él el signo del amor de Dios».

¿No es acaso significativo que su beatificación tenga lugar precisamente en el día en que la Iglesia celebra la Jornada mundial de las misiones? Con el testimonio de su vida, madre Teresa recuerda a todos que la misión evangelizadora de la Iglesia pasa a través de la caridad, alimentada con la oración y la escucha de la palabra de Dios. Es emblemática de este estilo misionero la imagen que muestra a la nueva beata mientras estrecha, con una mano, la mano de un niño, y con la otra pasa las cuentas del rosario. Contemplación y acción, evangelización y promoción humana: madre Teresa proclama el Evangelio con su vida totalmente entregada a los pobres, pero, al mismo tiempo, envuelta en la oración. 

«El que quiera ser grande, sea vuestro servidor» (Mc 10, 43). Con particular emoción recordamos hoy a madre Teresa, una gran servidora de los pobres, de la Iglesia y de todo el mundo. Su vida es un testimonio de la dignidad y del privilegio del servicio humilde. No sólo eligió ser la última, sino también la servidora de los últimos. Como verdadera madre de los pobres, se inclinó hacia todos los que sufrían diversas formas de pobreza. Su grandeza reside en su habilidad para dar sin tener en cuenta el costo, dar «hasta que duela». Su vida fue un amor radical y una proclamación audaz del Evangelio.
El grito de Jesús en la cruz, «tengo sed» (Jn 19, 28), expresa que la profundidad del anhelo de Dios por el hombre, penetró en el alma de madre Teresa y encontró un terreno fértil en su corazón. Saciar la sed de amor y de almas de Jesús en unión con María, la madre de Jesús, se convirtió en el único objetivo de la existencia de la madre Teresa, y en la fuerza interior que la impulsaba y la hacía superarse a sí misma e «ir deprisa» a través del mundo para trabajar por la salvación y la santificación de los más pobres de entre los pobres.

«Os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25, 40). Este pasaje evangélico, tan fundamental para comprender el servicio de la madre Teresa a los pobres, fue la base de su convicción llena de fe de que al tocar los cuerpos quebrantados de los pobres, estaba tocando el cuerpo de Cristo. A Jesús mismo, oculto bajo el rostro doloroso del más pobre de entre los pobres, se dirigió su servicio. La madre Teresa pone de relieve el significado más profundo del servicio: un acto de amor hecho por los hambrientos, los sedientos, los forasteros, los desnudos, los enfermos y los prisioneros (cf. Mt 25, 34-36), es un acto de amor hecho a Jesús mismo. Lo reconoció y lo sirvió con devoción incondicional, expresando la delicadeza de su amor esponsal. Así, en la entrega total de sí misma a Dios y al prójimo, la madre Teresa encontró su mayor realización y vivió las cualidades más nobles de su feminidad. Buscó ser un signo del «amor, de la presencia y de la compasión de Dios», y así recordar a todos el valor y la dignidad de cada hijo de Dios, «creado para amar y ser amado». De este modo, la madre Teresa «llevó las almas a Dios y Dios a las almas» y sació la sed de Cristo, especialmente de aquellos más necesitados, aquellos cuya visión de Dios se había ofuscado a causa del sufrimiento y del dolor.

«El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate de todos» (Mc 10, 45). La madre Teresa compartió la pasión del Crucificado, de modo especial durante largos años de «oscuridad interior». Fue una prueba a veces desgarradora, aceptada como un «don y privilegio» singular.
En las horas más oscuras se aferraba con más tenacidad a la oración ante el santísimo Sacramento. Esa dura prueba espiritual la llevó a identificarse cada vez más con aquellos a quienes servía cada día, experimentando su pena y, a veces, incluso su rechazo. Solía repetir que la mayor pobreza era la de ser indeseados, la de no tener a nadie que te cuide.

«Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti». Cuántas veces, como el salmista, también madre Teresa, en los momentos de desolación interior, repitió a su Señor: «En ti, en ti espero, Dios mío». Veneremos a esta pequeña mujer enamorada de Dios, humilde mensajera del Evangelio e infatigable bienhechora de la humanidad. Honremos en ella a una de las personalidades más relevantes de nuestra época. Acojamos su mensaje y sigamos su ejemplo.
Virgen María, Reina de todos los santos, ayúdanos a ser mansos y humildes de corazón como esta intrépida mensajera del amor. Ayúdanos a servir, con la alegría y la sonrisa, a toda persona que encontremos. Ayúdanos a ser misioneros de Cristo, nuestra paz y nuestra esperanza. Amén.

(Homilía de Juan Pablo II en la misa de beatificación de la Madre Teresa de Calcuta).

Encuentro de jóvenes con Kiko Argüello. (28-8-2012)

El pasado martes 28 de agosto, más de cincuenta jóvenes de las comunidades neocatecumenales de la Basílica de la Purísima y de la Parroquia de San Juan Bautista de Yecla viajaron hasta San Pedro del Pinatar, donde en la Iglesia de la Stma. Trinidad tuvo lugar un encuentro entre Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, y cientos de jóvenes.

Dejamos que sea uno de los jóvenes yeclanos, Marcos Ortuño López de 18 años, quien nos de su propia vivencia del encuentro.

«El pasado martes, 28 de agosto, se celebró en San Pedro del Pinatar un encuentro con Kiko Argüello. A él estaban convocados todos los jóvenes del Camino Neocatecumenal de la Región de Murcia. Desde Yecla salió un autobús repleto de jóvenes de las parroquias de San Juan Bautista y la Purísima. Yo tuve la suerte de asistir.

Tras una breve introducción y algunas presentaciones, Kiko comenzó a explicar la situación en la que se encuentran las familias en misión destinadas a Europa del este, en concreto a Rusia y Ucrania. El fundador del Camino Neocatecumenal hizo especial hincapié en la falta de fe que existe en estos países y en las insignificantes cifras de bautizados debido a la acción del régimen comunista, presente durante décadas en estos países. También explicó que el principal problema de la Europa de hoy es que piensa conocer todo acerca del cristianismo al que rechaza, ésta es la razón por la cual están hundidos, sus vidas no tienen sentido, están destruyendo la familia, los europeos no quieren oír más «palabrería» sino que lo que de verdad quieren y necesitan ver son los actos concretos del amor que se anuncia en la Iglesia.

Tras esto, Kiko animó a todos los jóvenes a colaborar desde la distancia con esta misión de evangelización. Para ello, hizo entrega de cientos de rosarios. Las filas de jóvenes para recoger rosarios eran interminables, incluso muchos se quedaron sin él. Fue realmente impresionante ver a tantos jóvenes que se comprometían a rezar diariamente el rosario delante del Sagrario por esta causa. En mi opinión, este compromiso con la evangelización mundial no es asunto exclusivamente de los jóvenes, y desde aquí me gustaría invitar a todos, independientemente de su edad, a realizar este servicio tan necesario, especialmente en esta época y sociedad en la que vivimos».

Pinche aquí para escuchar el audio del encuentro.