Viaje de fin de curso de los catequistas de 1ª Comunión

El pasado miércoles 30 de mayo, los catequistas de Primera Comunión pasaron una jornada de convivencia para poner punto y final al curso, una vez finalizadas las celebraciones de las primeras comuniones en la Basílica de la Purísima.

Acompañados por nuestro Párroco D. José Antonio, y por el sacristán de la Basílica Pepito, el cerca de medio centenar de catequistas viajaron a la ciudad portuaria de Cartagena, donde se desarrolló una jornada distendida con visita el Museo Arqueológico, el teatro romano, la Iglesia de Sta. María, el puerto… incluso hubo ocasión para montar en barco en un paseo por el mar.

Tras la comida, ya por la tarde, asistieron a la Santa Misa en la Basílica de la Virgen de la Caridad, Patrona de Cartagena, celebrada por D. José Antonio y concelebrada por D. Francisco Montesinos, Rector de la Basílica Cartagenera.

COMIENZA EL MES DE JUNIO

Comienza el mes de Junio dedicado en la piedad popular a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

El culto al Sagrado Corazón tiene su origen en la contemplación de la llaga del Sagrado Costado del Señor. Aquella que el Centurión abrió con su lanza y al instante salió sangre y agua (Jn 19, 34) Lo mismo que en Paraíso Adán se durmió y de su costilla se formó Eva, según nos relata el libro del Génesis, en el Nuevo Paraíso, que es el Monte Calvario, Jesús se durmió en la Cruz y de su Corazón nació su esposa, la Iglesia, purificada en su Sangre preciosa por medio del Bautismo (sangre y agua).

La contemplación del Sagrado Corazón del Señor nos introduce en la fuente de su Divino Amor, que es también Amor Humano, porque Jesucristo es a la vez verdadero Dios y verdadero Hombre, un amor muchas veces no correspondido.

Cuando el Señor se apareció a Santa Margarita María le mostró su corazón herido y le dijo: “Mira este Corazón que tanto ha amado a los hombres y en pago no recibe de ellos más que ultrajes y desprecios. Tú al menos, ámame.”

La devoción al Corazón de Jesús está anclada en estas características:

1.- Contemplar el amor del Señor hasta el extremo de haber dado su vida por todos nosotros. Para contemplar este amor del Señor es necesario introducirse en las Sagradas Escrituras y conocer al Señor. Es necesario informarse para formarse. Hoy hay muchos cristianos que viven de unas rentas de información cada vez más escasas. Conocen muy poco de Jesús, de su obra, de su persona. ¿Cómo van a formarse como verdaderos cristianos si no saben lo que eso significa, lo que supone, lo que realiza en las personas que viven esta fe?. Incluso los cristianos que se informan más nunca pueden decir que están suficientemente informados. El Misterio de Cristo es un abismo inmenso del que siempre se sacan riquezas incontables por aquellos que se acercan a él. Un propósito, pues, de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús deberá ser leer y estudiar cada vez más las Sagradas Escrituras, porque todas ellas hablan de Jesús.

2.- Agradecer al Señor el inmenso Amor que tiene a cada uno de los hombres. “Es de bien nacidos ser agradecidos.” El que se ha descubierto nacido a la maravillosa vida de la fe cristiana y ha descubierto el inmenso horizonte que se ha mostrado ante sus ojos, no puede menos que ser agradecido con Dios por haberlo sacado del pozo ridículo de una vida chata y sin esperanza. Para agradecer hay que acercarse. Agradecer al Señor implica acercarse al Señor, es decir, acercarse al Santísimo Sacramento del Altar donde Él está realmente presente para adorarlo, compartir con Él la vida, recrearse en su mismo Amor, y participar activamente en la Sagrada Eucaristía, en la Santa Misa, recibiendo la Comunión y ofreciendo por las manos del sacerdote a la Santísima Trinidad el Sacrificio de Amor de Jesucristo en nombre de toda la Humanidad.

3.- Dolerse de los actos de desprecio, desamor, indiferencia, olvido e incluso sacrilegio que ese Amor del Señor recibe como pago muchas veces. Es decir: confesarse frecuentemente de los propios pecados cometidos y rezar por los pecadores para que se conviertan al Señor y puedan también gozarse de su amor.

Yo estoy seguro de que la devoción al Corazón de Jesús es un medio precioso que elevará la categoría espiritual de los cristianos de Yecla. Personalmente he tenido la dicha de crecer en mi vida cristiana bajo el árbol frondoso del Corazón de Jesús y desde niño he participado en mi parroquia de los actos de culto que se realizaban en ella y estoy agradecido al Señor por eso.

Me han informado de que también aquí en Yecla la devoción al Sagrado Corazón de Jesús era muy grande, que en todas las iglesias se celebraban los ejercicios piadosos del Mes de Junio y que el mismo día de la Fiesta del Sagrado Corazón se organizaba una solemne procesión con su venerada imagen para consagrar a Yecla a su Divino Amor.

Hoy han cambiado mucho las cosas y a veces no para bueno. Al olvidar el Amor de Dios y vivir inmersos en él se ha secado la vida de muchas personas y sus almas se han quedado vacías, oscuras y desangeladas.

Yo os propongo volver al Corazón de Jesús, el Buen Pastor que busca las ovejas perdidas, el Padre bueno que recoge al hijo pródigo, el Juez justo que no desoye las súplicas de quienes acuden confiados a él. Que este mes de junio nos ayude a introducirnos en el inmenso mar del Amor de Cristo, que es el Amor de Dios y el único verdadero amigo de los hombres.

José Antonio Abellán

Ver ejercicio del mes de junio.

Catequesis de la Renovación Carismática.

Continúan las catequesis del seminario “Vida en el Espíritu”, del grupo de oración “Piedras Vivas” de la Renovación Carismática.

Todos los martes a las 9:30 de la noche en los salones parroquiales de la calle D. Lucio.

Es una buena ocasión para formarnos y no dejar que nuestra fe caiga en un profundo sueño, sino mantenerla viva.

Estamos todos invitados

Más de 120 niños pasan bajo el manto de la Patrona.

El pasado día 27, último domingo de mayo, más de 120 niños nacidos durante el último año pasaron bajo el manto de la imagen de la Purísima Concepción, patrona de Yecla, en su Santuario del Castillo.

La imagen de la patrona fue bajada desde su camarín y colocada al pie del altar, para estar así más próxima a las madres que pasaron a sus hijos bajo el manto de la “Virgen del Castillo”.

Tanto la Camarera de la Virgen, como distintas señoras pertenecientes a la Corte de Honor de la Purísima Concepción, fueron recibiendo a las familias que a lo largo de la tarde llevaron a sus pequeños ante la presencia de la Patrona.

Fue una bella ocasión para poner a los niños bajo la protección de nuestra Madre la Purísima Concepción, e iniciar de este modo en ellos la devoción a la Virgen María.

Ofrendas de la Asociación de Mayordomos a la Purísima Concepción

Como es costumbre en el mes de mayo, la Asociación de Mayordomos de la Purísima Concepción y las agrupaciones de escuadras que conforman la compañía del Capitán Martín Soriano Zaplana, suben al Santuario del Castillo para ofrecer sus flores a nuestra Patrona la Purísima.

Dos son las ofrendas que organiza la Asociación de Mayordomos. Una fue el pasado día 5, para las agrupaciones de escuadras pertenecientes a la insignia del Bastón, acompañadas por el grupo folclórico Arabí de Yecla; y la otra el 26 de mayo, para las agrupaciones de escuadras pertenecientes a la insignia de la Bandera y el grupo folclórico Francisco Salzillo de Yecla.

A las 6 de la tarde se fueron concentrando en el Atrio de la Basílica todos los miembros de la Asociación con sus familias, para emprender juntos la subida al Santuario de la Virgen, abriendo la comitiva los Pajes con los Mayordomos del Bastón y la Bandera, y cerrando el cortejo la junta Directiva de la Asociación de Mayordomos junto al Párroco de la Basílica.

Al llegar al Santuario, los mayordomos del Bastón y la Bandera, recibieron a todos los partcipantes al pie del Altar, recogiendo los cientos de ramos de flores que se ofrecen a la Patrona de Yecla, y que espectacularmente la Corte de Honor de la Purísima dispone en el presbiterio para adornar y perfumar el santuario durante todo el mes de mayo.

La ofrenda de flores dio paso a la celebración de la Santa Misa, presidida por nuestro Párroco y Consiliario de la Asociación de Mayordomos y de la Corte de Honor D. José Antonio Abellán, concluyendo con el canto de la Salve y el Himno a la Virgen del Castillo.

Solemne y multitudinaria Vigilia de Pentecostés

El pasado sábado 26 de mayo a las ocho de la tarde tuvo lugar en la Basílica de la Purísima la solemne Vigila de Pentecostés en las primeras vísperas de dicha solemnidad.

La celebración fue presidida por nuestro Párroco D. José Antonio y concelebrada por el sacerdote hijo de la Parroquia D. Ángel Ortuño, acompañados por los seminaristas, acólitos y monaguillos.

En ella participaron los miembros del grupo de la Renovación Carismática “Piedras Vivas”, las ocho Comunidades Neocatecumenales, los grupos de confirmación, catequistas, niños, y demás fieles que se sumaron a la celebración abarrotando la Basílica durante las casi dos horas de duración.

Durante la homilía, D. José Antonio señaló el vacío que tantas personas viven en su corazón, especialmente los jóvenes, por no acoger al Espíritu Santo, animando así a todos a pedir el don del Espíritu, y a disponer nuestra vida para recibirlo perseverando en esta nueva Jerusalén que es la Iglesia.

Tras la vigilia, todos los asistentes compartieron un ágape fraterno en el Atrio de la Basílica.

“… y recibiréis fuerza para ser mis testigos hasta los confines del mundo”. Pentecostés 2012

Así habló el Señor a sus Discípulos el día de la Ascensión anunciándoles lo que ocurriría días después, el Domingo de Pentecostés.

Pentecostés era para los judíos el día grande de fin de fiesta de la Pascua. Se celebraba la promulgación de la Ley (los Diez Mandamientos) en el Monte Sinaí y la ofrenda a Dios de los primeros frutos de la cosecha.

Para nosotros los cristianos, también la fiesta de Pentecostés es la fiesta de los primeros frutos. En primer lugar están los discípulos del Cenáculo, los que recibieron el Espíritu Santo y quedaron transformados en testigos cualificados de Jesús muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación; en segundo lugar los primeros conversos a la fe, unos tres mil, una vez que escucharon el testimonio de San Pedro y la llamada que éste les hizo al arrepentimiento y a hacerse bautizar para recibir también el Espíritu Santo. Y a partir de ese momento todos los miembros de la Iglesia que a lo largo de la historia y por toda la geografía mundial hemos tenido la suerte de encontrarnos con Jesucristo por medio de la predicación del Evangelio. Es también el día de la promulgación de la Nueva Ley que ya no está escrita en tablas de piedra sino en el corazón de los creyentes por medio del fuego del Amor Divino.

Pentecostés es la culminación de la Pascua, lo que hace posible que la resurrección del Señor nos toque de lleno y nos beneficie al recibir el Espíritu Santo y llenarnos de Dios: de su fuerza, de su amor, de su vida, de su santidad… Pentecostés hace posible que también nosotros pasemos de la muerte a la vida, del pecado a la unión con Dios, de la tierra al cielo. Pentecostés hace posible que tengamos la experiencia del poder divino para transformar a las personas.

Aquellos primeros discípulos pasaron de la cobardía a la valentía, del miedo al coraje, del temor a la fuerza,  y todo eso fue posible porque se fiaron de Jesús y esperaron. No tuvieron que hacer otra cosa más que quedarse en Jerusalén y permanecer unidos en oración con María, la Madre de Jesús.

Hoy acontece de la misma manera. Si queremos experimentar la fuerza de Dios capaz de transformarnos el camino es el mismo: permanecer en Jerusalén, que es la Iglesia y estar en permanente oración con la Virgen María.

Muchos cristianos no reciben la fuerza divina para ser testigos verdaderos de Cristo porque no permanecen en la Iglesia. Van a ella de vez en cuando, pero no permanecen y, además, tampoco están fielmente unidos a María, nuestra Madre. La miran, la admiran incluso, pero no están junto a ella. Muchos quieren ser “cristianos” por libre y al final no son nada.

Pido al Señor que esta fiesta de Pentecostés nos alcance a todos para que convertidos a Dios podamos ser testigos de su amor a los hombres en cualquier situación de nuestra vida.

¡Feliz fiesta de Pentecostés!

José Antonio Abellán