Discurso de D. José Antonio Abellán en la Asamblea Ordinaria de la Asociación de Mayordomos de la Purísima Concepción de Yecla. 7-10-2012

Muchas gracias, Sr. Presidente.

Las palabras que, como Consiliario de esta Asociación me corresponde decir, quiero que sirvan para reafirmar con mayor convicción lo que todos tenemos conocido y sabido: Que esta “Asociación de Mayordomos de la Purísima Concepción” es específicamente una Asociación Pública de Fieles dentro de la Iglesia Católica de la que forma parte.

La misma Iglesia en su organización reconoce que los católicos pueden asociarse en organismos propios llamados de modo general “asociaciones públicas de fieles” y particularmente con el título que cada una de ellas se aplica. En el caso concreto que nos ocupa el de “Asociación de Mayordomos de la Purísima Concepción” y que tiene proclamados y reconocidos fines propios, entre otros:

1-Mantener y conservar en toda su pureza la tradición de las fiestas que Yecla dedica cada año a su Patrona.

2-Organizar todos los actos, rituales y ceremonias que hayan de cumplirse por los Mayordomos, Clavarios, Escuadras de Arcabuceros, Soldadesca y Cargadores de Nuestra Señora, con arreglo a lo dispuesto en las Ordenanzas.

3-Designar a los “Clavarios” y “Mayordomos” de las insignias de la Inmaculada Concepción.

4-Promover la fe y la vida cristiana entre sus asociados.

De todos los fines que tiene la Asociación, los primeros están perfectamente reflejados en nuestro Reglamento y en las Ordenanzas que, desde la provisión del Rey Carlos III, rigen las fiestas de la Purísima. El último fin: “Promover la fe y la vida cristiana entre los asociados” está todavía sin desarrollar y queda a expensas del Consiliario que, en el artículo 27º tiene como atribuciones:

Dirigir espiritualmente a la Asociación. Asesorar en todo lo concerniente a materia religiosa y conservar la tradición de todos los actos, rituales, etc. que en  el aspecto religioso se vienen celebrando en Yecla con motivo de sus fiestas patronales.

Como Consiliario vuestro, y con el fin de ir desarrollando el fin y el artículo propio correspondiente, os propuse el año pasado como novedad la subida en peregrinación por escuadras al Santuario en los sábados y domingos anteriores a la fiesta, comenzando el primer sábado de octubre. Os tengo que reconocer que fueron para mi, y espero que también para vosotros, unos momentos gozosos cuando os veía acudir escuadra tras escuadra a honrar a nuestra Patrona y a poner a sus pies vuestras ilusiones y esperanzas, besar su manto y entregar, junto con el ramo de flores el donativo que habíais organizado, tanto en especie como en dinero, para entregarlo a Cáritas y que sirviera de ayuda para los pobres. El presidente de Cáritas Interparroquial me ha informado de vuestra generosidad y de la carta que os envió agradeciéndoos el donativo. Yo ahora también públicamente os lo quiero agradecer y os animo a que este año lo sigamos haciendo, como tenemos programado.

Bien sabéis que vivimos un tiempo de crisis donde muchas familias que viven entre nosotros están pasando serias necesidades. Muchas son familias emigrantes que no tienen posibilidad de amparo en otros familiares, pero también hay familias yeclanas que acuden a Cáritas pidiendo ayuda, especialmente comida.

La crisis la podemos considerar desde diversos aspectos, pero yo quiero resaltar uno en especial, y es este: la crisis nos invita a todos a replantearnos nuestra vida y los valores que la conforman, a vencer el egoísmo y a entender que todos somos solidarios, que no somos individuos aislados, que nos necesitamos los unos a los otros. La explosión económica que hemos vivido en años pasados, quizás por encima de nuestras verdaderas posibilidades como pueblo y como Nación, ha endurecido muchas veces nuestro corazón y nos ha hecho, también a veces, insensibles a las necesidades de los demás y ambiciosos sobremanera. La crisis es la oportunidad que Dios nos regala de coger las riendas de nuestra vida y de nuestra historia con otro sentido: mirar a los demás no como extraños, sino como personas con las que convivimos y de las que necesitamos, como ellos nos necesitan a nosotros, mirar más a Dios y poner en Él nuestra confianza en vez de ponerla en los bienes que son de por si pasajeros y sólo pueden darnos placeres, -muchas veces nocivos-, pero no pueden darnos ilusión, felicidad y razón para vivir. Un pueblo se construye con solidaridad, con convivencia, con vecindad donde nadie sea extraño, y esa solidaridad, convivencia y vecindad debe ser un timbre de gloria que rodee todas las actividades de esta Asociación de Mayordomos de la Purísima Concepción.

Sé que la misma Asociación, como cada una de las agrupaciones de Escuadras, tenéis escasez de recursos y que los gastos organizativos son muchos. Hay que saber ajustarse a las verdaderas posibilidades y rebajar lo que sea necesario sin pensar que por eso va a ir en detrimento la fiesta de la Virgen. En Yecla hemos vivido tiempos difíciles y escasos en otras épocas y las fiestas se han podido celebrar siempre con verdadero esplendor. Quizás, sí, con menos boato, ciertamente, pero no con menos amor. Hoy nos toca hacer lo mismo. Lo que restamos a manifestaciones externas lo incrementamos en amor verdadero y eso basta. Nuestra Madre, la Virgen Purísima, estará más satisfecha de vernos ayudándonos los unos a los otros que en consumir gastos prescindibles.

Recuerdo al caso la afirmación que me hizo recientemente una paje que fue de la Virgen en los años de posguerra civil: “En aquellos años había menos dinero y menos ostentación, pero había más fe.”

Yo no añoro tiempos pasados, pero si deseo para el tiempo presente la fe en Dios que parece más dormida.

Nuestra Basílica, de la que el año 2018 celebraremos su 150º aniversario, se construyó por el empeño de un pueblo que quería una iglesia donde cupieran todos, pues la Iglesia Vieja se les había quedado pequeña. ¡Qué gran fe en Dios y qué amor más grande a la Virgen tenían aquellos antepasados nuestros que, frente a toda oposición, consiguieron levantar el mayor monumento que tiene nuestra ciudad. Sus medios económicos eran pocos, pero su amor era muy grande. Ahí tenéis la prueba de lo que os estoy hablando. Cada vez que miramos la Basílica o entramos en ella podemos ver el valor y la fuerza del amor, no sólo para realizar obras materiales, sino para alcanzar proyectos que son orgullo de todo un pueblo porque unió a todos los hijos de Yecla en un fin común. La edificación de la Basílica hizo una Yecla unida, vecina, solidaria, en convivencia, satisfecha de sí misma como ningún otro esfuerzo la haya podido parangonar en la misma medida hasta el día de hoy. Y no digamos el esfuerzo que supuso, acabada la Guerra Civil ponerla de nuevo en buen uso y tenerla preciosamente repristinada para el gran año de la Coronación Canónica de nuestra Patrona, el Año Mariano de 1954. No había mucho dinero, pero hubo mucho amor y el sueño se pudo hacer realidad.

Hoy, que hay también menos dinero, si somos capaces de incrementar la fe, la esperanza y el amor, podremos comprobar que la crisis será un tiempo difícil, pero no un tiempo frustrante, sino un tiempo del que salgan frutos preciosos llenos de amor a la Virgen nuestra Madre y a todos sus hijos yeclanos.

La fe católica que nos aglutina es la razón que da sentido a todo este proyecto. Muchos aún no se han enterado y siguen añorando los años de prosperidad con sus mismos pecados. Los pecados pueden permanecer, pero la prosperidad no creo que venga pronto. Tengo la impresión de que nos va a tocar un largo tiempo de precariedad que nos va  a poder ayudar a replantearnos muchas cosas hoy olvidadas.

Una de las cosas que nos deberemos replantear es precisamente cómo vivimos nuestra fe católica. La Asociación de Mayordomos, con todo lo que es y con todo lo que hace, debe ser un medio por el cual Dios sea honrado y su Santa Madre, Medianera de todas las Gracias, venerada y la fe católica, heredada de nuestros antepasados, crezca cada día más y no disminuya.

Debo recordar que en bien de esto viene también el serio valor de ofrecerse como Mayordomo de la Virgen y ser aceptado como tal. Sé que a muchos hace ilusión ejercer este cargo tan significativo, pero no hay que olvidar que para ser Mayordomo de las insignias de la Virgen el Reglamento exige, además de lo que se indica en los artículos 80º y 81º, lo que también se exige en el artículo 10º para todos los Asociados: ser mayor de edad, profesar la fe católica y observar intachable conducta. Para remachar lo que la intachable conducta significa concretizo algunos aspectos de nuestra vida sin pretender ser exhaustivo: no puede ser candidato a mayordomo quien esté excomulgado entre otras cosas porque haya procurado el aborto y lo haya conseguido, quien, si vive con una mujer, no haya contraído matrimonio por la Iglesia o, habiéndolo contraído, se haya vuelto a casar civilmente, quien en su trabajo o profesión sea causa de escándalo verdadero, manifiesto y capaz de ser denunciado objetivamente, quien sea dependiente de vicios o comportamientos de vida que ocasionan escándalo público o la Iglesia nos señala como incompatibles con la fe, por ejemplo. Con esto no juzgo a nadie, pero sí reclamo la imprescindible seriedad que el pretendido cargo conlleva y que a cualquier candidato se reclama. Cuando llegue el momento en que el Presidente solicite candidatos estoy seguro que tendréis presente todo lo que en este sentido os he dicho y recordado para no crear dificultades que a nadie interesan.

Sr. Presidente, señores Asociados, os manifiesto mi orgullo y satisfacción de pertenecer a esta Asociación de la que soy miembro no sólo por el cargo que me ocupa, sino también por estar inscrito en ella como asociado de número. Deseo para todos y pido con humildad la mirada condescendiente de nuestra Patrona la Purísima Concepción, única razón verdadera que le da sentido y valor. El año pasado vivimos las fiestas con el plus de dos acontecimientos extraordinarios: la procesión conmemorativa del 300º aniversario de la institución de la “Bajada” el 7 de Diciembre y el solemne “Besamanos” que se organizó el lunes día 11. Este año os comunico que volveremos a organizar el “Besamanos” de la Virgen para el lunes 10 de diciembre con la seguridad de que pasarán, como ya ha ocurrido el año anterior, una ingente cantidad de hijos de este pueblo que podrán ver la Sagrada Imagen de cerca y poner en sus manos un beso de amor, una súplica, una mirada confiada y una oración ferviente. Estoy firmemente seguro de que en este año 2012 viviremos unas fiestas llenas de piedad y de amor donde todos los actos de culto que esta Asociación organiza estarán arropados en primer lugar por la inmensa mayoría de los asociados de tal manera que la Virgen no esté desamparada de los miembros de esta misma Asociación no sólo cuando le corresponda disparar los arcabuces sino también en las misas y solemne novenario que se celebra en su honor.

Muchas gracias.

José Antonio Abellán

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