El seminarista Pablo Romero se consagra a la Señora.

El pasado sábado 4 de Mayo, 9 seminaristas del Seminario Mayor Sa Fulgencio, 5 del Redemptoris Mater y 6 sacerdotes de nuestra diócesis se consagraron a Santa María Reina de los Corazones, como se le llama en el Seminario: “La Señora”. Entre ellos estaba nuestro paisano Pablo Romero Santa, seminarista de primer curso del Seminario San Fulgencio, miembro de nuestra Parroquia y de la 7ª comunidad neocatecumenal de la Purísima.

LA SEÑORA  -.Seminario de Murcia-Diocesis Cartagena.- 05 de mayo de 2013 .-095La celebración estuvo presidida por nuestro obispo D. José Manuel Lorca donde después de la homilía se la oración de consagración compuesta por S. Luis Mª G. de Montfort y se introdujo los nombres de los nuevos consagrados en el corazón de la Virgen.

Este es un acto muy característico y tradicional de nuestro seminario y que los que se preparan para el sacerdocio lo viven con mucha ilusión y alegría, poniendo en el corazón de la Señora su vocación y toda su vida, bajo el lema: “Por tu esclavo me ofrezco María”. Se lleva realizando desde 1911, y desde entonces todos los años el primer sábado de mayo los nombres de los seminaristas de primer curso son introducidos en el corazón que la imagen de la Virgen lleva en el pecho.

En este día nuestro paisano Pablo estuvo acompañado por toda su familia.

noticiario de la Diócesis

Cientos de jóvenes en la vigilia vocacional celebrada en el Niño.

Nos encontramos en la campaña vocacional con motivo de la próxima festividad de San José. Con este motivo, el pasado jueves 7 de marzo a las 8 y media de la noche en la Parroquia del Niño Jesús, tuvo lugar una vigilia de oración para jóvenes para pedir por las vocaciones, especialmente al sacerdocio.

CONFIRMACION 289En dicha vigilia, en la que participaron jóvenes de las cuatro parroquias de Yecla, se pudo orar y escuchar el testimonio de algunos seminaristas del Seminario Diocesano San Fulgencio de nuestra diócesis, que acudieron acompañados por uno de sus superiores, D. Francisco José Azorín también natural de Yecla.

Ofrecemos el testimonio de uno de los seminaristas que dieron su experiencia en la Vigilia:

“Me llamo Antonio Lucas Belmar, soy de Mazarrón y tengo veintidós años. Tengo que decir que mi vocación no ha surgido en un momento puntual de mi vida ni por ningún acontecimiento clave, sino que mi vocación surgió en mi vida cotidiana.

Me gustaría empezar con mi situación familiar. Mi familia era cristiana de momentos puntuales como bautizos, bodas, entierros, es decir, sacramentos. A la edad de ocho años mi madre padeció un cáncer y a raíz de esa enfermedad ella se acercó a la Iglesia, desde ese momento comencé a ir a misa con mi madre todos los domingos. Cuando hice la Comunión quise ser monaguillo, ya que mi primo lo era. Me gustaría destacar este afán de seguir en todo a mi primo, al que tenía como referencia, porque yo soy hijo único y él es siete años mayor que yo. Esto fue lo que me impulsó a ser monaguillo.

Cuando era monaguillo iba disfrutando más de cada celebración e incluso acompañaba al sacerdote a las misas fuera de mi parroquia, por ejemplo a la ermita de Bolnuevo. En alguno de aquellos viajes el párroco me preguntó si me gustaría ser sacerdote y yo, con mis diez años, le contesté que sí, porque me gustaba la vida del sacerdote y me llamaba la atención esa vida de servicio y disponibilidad que él tenía.

Esa pregunta que me formuló aquel sacerdote, se quedó olvidada dentro de mi corazón. Cuando empecé el instituto me acerqué mucho al fútbol y me dejé arrastrar por mis amigos, que no eran de ir a misa. Me alejé un poco de la vida parroquial, aunque iba a misa todos los domingos.

Más tarde volví a involucrarme en la Iglesia, volví a ser monaguillo y a dar catequesis de Comunión.

En el tiempo que estuve alejado de la vida parroquial, la pregunta que me hizo aquel sacerdote estaba latente en mi corazón y me hacía preguntarme. Con el tiempo esa pregunta fue como un martillo que cada vez sonaba en mi cabeza con más fuerza. El momento clave fue durante el año jubilar que se celebró en Mazarrón, en el que en una homilía se dijo: “los sacerdotes son los labios de Dios en el mundo”. Aquella frase tocó mi corazón y me hizo reflexionar sobre el “sí” que dije a mis diez años.

A la semana después de ese día, tan señalado para mí, se lo conté al párroco y estuvimos discerniendo sobre esa posible vocación. Ese mismo año hubo una convivencia vocacional en Isla Plana a la cual fui y vi que posiblemente ésta podía ser la vocación de Dios para mi vida.

Después de la convivencia vocacional quería abrir más las puertas a Dios y quise probar en el curso introductorio. Después de esta experiencia decidí entrar en primero. Actualmente estoy en quinto curso, con la ilusión del primer día, de entregar mi vida a Dios y a la Iglesia”.

Institución de Acólitos de los Seminaristas Daniel Díaz y Carlos Casero.

El pasado domingo 4 de noviembre el Sr. Obispo instituía acólitos y lectores a 21 seminaristas de nuestros seminarios diocesanos Redemptoris Mater y  San Fulgencio.

Entre ellos se encontraban los yeclanos Daniel Díaz Candela y Carlos Casero Pérez, Seminaristas Mayores estudiantes de 4º curso del Seminario San Fulgencio de nuestra diócesis, que recibieron el ministerio de acólitos.

La celebración tuvo lugar en la parroquia de San Benito de Murcia donde sacerdotes, familiares y feligreses, entre ellos nuestro Párroco D. José Antonio y algunos miembros de nuestra parroquia de la Purísima de Yecla, quisieron acompañarles en un momento tan significativo en su itinerario vocacional.

Don José Manuel, en su homilía, y en el marco del año de la fe, animó a nuestros hermanos a «disponerse para una preparación seria y a tomar conciencia de la absoluta necesidad de «permanecer» fieles, anclados en la Palabra de Dios y en la Fe y en la Tradición de la Iglesia, para potenciar la condición de testigos y discípulos de Cristo, conociendo y predicando la verdad, con toda fidelidad«. Invitó además a orar por los nuevos lectores y acólitos y por todos los seminaristas que se forman en nuestros seminarios diocesanos, para que sean fieles a la llamada que han recibido del Señor a servirle como sacerdotes.

Sigamos orando al dueño de la míes que no falten obreros a su míes, y que siga bendiciendo a nuestra diócesis y nuestra parroquia con muchos jóvenes dispuestos a dar la vida en la vida sacerdotal, consagrada o misionera.

Homilía del Sr. Obispo.