Reflexión dominical del Sr. Obispo.

«Dos estilos de vida cristiana» 
Las lecturas de la Palabra de Dios en esta semana presentan una obertura fantástica con la teofanía que describe la primera lectura: Abraham abre de par en par las puertas de su casa al Señor, que se ha hecho el encontradizo en la misma puerta de su hogar. En este pasaje se destaca la hospitalidad del “amigo de Dios”. El texto no se queda enMarta y María los aspectos externos del encuentro, que son importantes, sino más bien hay que centrarse en la promesa que Dios hace a Abraham, una promesa que da a entender la grandeza de Dios que superará todos los límites de la condición humana, dando vida y compensando la fuerte esperanza en la que ha vivido siempre Abraham. Otro tanto vemos que sucede en el relato que narra San Lucas en su Evangelio, cuando Jesús entra en casa de Marta y María a descansar. ¿Nos quedamos en lo que es secundario? Suceden demasiadas cosas importantes para hacer eso. Como en la primera lectura, Dios es acogido con una ejemplar hospitalidad e hizo una promesa, que cumplió, con tintes de esperanza y de vida. En esta casa también ha entrado Dios y ha traído la Vida y la esperanza. Pero, más aún, encontramos en estas dos mujeres el prototipo de las dos maneras de acoger a Dios en el corazón y en la vida. María se sienta a los pies del Señor para escuchar embelesada la palabra del divino Maestro; Marta se afana para darle a Jesús todo lo que necesite, alimento, descanso y todo le parece poco. Las dos recibieron con amor a Jesús, de formas diferentes y complementarias. Muchos entenderán que las dos hermanas representan el prototipo de la vida consagrada y el prototipo de la vida activa. Las dos actitudes son expresión del amor, a una le lleva a escuchar y a la otra a dar lo que tiene. Será bueno que aprendamos de este acontecimiento, donde Jesucristo ha tenido la última palabra y en Él se centra la unidad. Los dos estilos son necesarios y se complementan; tanto si estamos en contemplación, como en si estamos en la acción no debemos dejar de escuchar a Dios y de mirar a Dios. Yo le pido a Dios que me dé sabiduría para que en la contemplación no me olvide de presentarle las necesidades de los hermanos y en la acción no me distraiga tanto que deje de oír a Dios. Feliz día del Señor.
firma[1]

Presentación de la Carta Pastoral de D. José Manuel Lorca.

Presentación de la Carta Pastoral del Sr. Obispo con motivo del Año de la Fe: “La puerta abierta de la Fe”
Queridos sacerdotes, miembros de la vida consagrada y fieles laicos:

Nos disponemos a comenzar un tiempo muy especial, marcado por la invitación del Papa, Benedicto XVI, a que nos demos cuenta de la urgente necesidad de volver a descubrir el camino de la fe y para que los cristianos renovemos el don de la alegría, por haber reconocido el rostro de Cristo. La ocasión la ha elegido el Papa en este año donde coinciden estos dos aniversarios: el quincuagésimo de la apertura del Concilio Vaticano II (1962) y el vigésimo de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica (1992), que nos motivan a sostener la fe y ser, en medio del mundo, testigos gozosos y convincentes del Señor Resucitado.

Damos gracias a Dios, por la ocasión que nos brinda el Santo Padre de reconocer el gran regalo de la fe que tenemos, la posibilidad de actualizarlo en este año, en el ámbito personal y en comunidad, a través de los medios ofrecidos por la Diócesis y las parroquias. Fortalecidos en la fe, bien arraigados en Cristo e hijos de la Iglesia, podremos ayudar a los que andan atrapados en el ambiente social que nos rodea y les ciega para que no caigan en la trampa de pensar que Dios está ausente de sus vidas. El Año de la fe será también un camino que la comunidad cristiana brinda a los que viven con nostalgia de Dios y con el deseo de encontrarlo de nuevo.

Como pastor de esta Iglesia de Cartagena, por medio de esta Carta Pastoral, os animo a todos, sacerdotes, consagrados y laicos, a tomar conciencia de lo que significa este año para nosotros, de la importancia de las posibilidades que tenemos para crecer y confesar la fe. Os ruego que tengáis la valentía y el carácter de un cristiano, para sentiros llamados personalmente por el Señor a trabajar ilusionadamente en la tarea de la nueva evangelización a la que nos convoca la Iglesia. No necesitamos cosas extraordinarias, sino sentir que en el centro de nuestro ser está Jesucristo y que a Él es a quien seguimos, por eso debemos favorecer la primacía de la gracia, la oración perseverante, la escucha atenta de la Palabra de Dios y especialmente la Eucaristía, fuente y culmen de la vida cristiana, en el domingo, día del Señor.

Os propongo, al comienzo de este año, el modelo de fe de la Madre de Dios y madre nuestra, la Santísima Virgen María, “guía de la fe de la Iglesia”, “vida, dulzura y esperanza nuestra”. Su condición maternal nos alienta en la confianza, nos orienta para acoger la Palabra de Dios, sostiene nuestra esperanza y nos anima a vivir la caridad, la comunión fraterna y el dinamismo apostólico. Ella se ha fiado totalmente de Dios, conoce los recursos infinitos de la misericordia divina y nunca ha dudado que Dios escucha su plegaria. María es nuestro modelo de fe.

En nuestra Diócesis de Cartagena la apertura del Año de la fe será el próximo 28 de Octubre, a las 6 de la tarde, en la iglesia de Santa María de Gracia, de Cartagena; la celebración solemne de la profesión pública del Credo está señalada para el 21 de abril, día del Buen Pastor, en la plaza del Cardenal Belluga, y la clausura del Año de la fe la tendremos en noviembre de 2013.

Pido con fuerza al Señor, por intercesión de la Santísima Virgen María, modelo de fe, que nos ayude a cumplir su Voluntad con mucho ánimo, para bien de nuestros hermanos y que veamos los frutos en nuestras vidas y en el aumento de las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada.