Octubre, mes del Rosario.

La festividad de la Virgen del Rosario el día 7 de octubre es la ocasión para haber puesto este mes bajo la mirada maternal de la Virgen María bajo esta advocación piadosa.

La festividad de Nuestra Señora del Rosario, llamada en su origen Nuestra Señora  de la Victoria arranca del triunfo de las naves cristianas contra las naves turcas en la Batalla de Lepanto (1571). Los turcos eran un poder invasor que estaba poniendo en serio peligro la libertad de Europa imponiendo en donde se asentaban la religión musulmana. El Papa San Pío V organizó una cruzada, la Liga Santa, para frenar la invasión y defender la libertad de Europa. Tuvo poca ayuda. Sólo se unieron a él el Reino de España, las Repúblicas de Venecia y Génova, la Orden de Malta y el Ducado de Saboya. El mando de la expedición recayó en el español Don Juan de Austria, hermano de Felipe II.

La victoria fue total y definitiva, y todos entendieron que había sido gracias a la intercesión de la Virgen María invocada con una procesión general en la Basílica de Santa María la Mayor con el rezo del rosario.

Los Papas han concedido especiales gracias y prerrogativas al rezo del rosario y han insistido muy frecuentemente que se rece esta preciosa devoción a la Virgen. Y no sólo lo han hecho con sus escritos y palabras, sino también con su propio ejemplo. ¿Quién no ha visto las fotos del Papa Juan Pablo II rezando el rosario y actualmente al mismo Papa Benedicto XVI?

La Santísima Virgen en Lourdes y en Fátima ha pedido con insistencia el rezo diario del rosario para alcanzar la paz en el ama de las personas, la paz social y la paz entre las naciones. ¡No es poca cosa tener paz con uno mismo y con los demás!

Al rezar el rosario hacemos memoria de los Misterios salvadores del Señor contemplados desde el corazón de la Virgen, su mejor Discípula, y ella nos ayuda a ser discípulos fieles, verdaderos, libres, defensores de la verdad y de la libertad unida a ella y hacedores del bien.

Muchas personas, mayores y jóvenes, rezan el rosario todos los días en su casa o en la intimidad, otras lo rezan públicamente en la iglesia.

El mes de octubre es una oportunidad preciosa para adquirir esta práctica de piedad o para recuperarla si la hemos olvidado.

Ojalá que entre nosotros crezca cada día más esta devoción a la Virgen que a ella tanto le agrada y a nosotros tanto nos ayuda.

Por cierto, si no sabes rezar el rosario y quieres hacerlo pregúntale a alguien que conozcas que lo hace o a un sacerdote, que con mucho gusto te enseñará.

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